La democracia, si tal, ya viene después
No son buenos tiempos para la filosofía. Se dice que la filosofía requiere tiempo y calma, lo cual no deja de ser un privilegio en muchas situaciones. 2026 ha empezado fuerte, poniéndose a la cola de una suerte de esquizofrenia geopolítica con conflictos complejos por todo el globo. Cada vez más complejos. 2026 ha empezado con una fragrante vulneración del derecho internacional, con la vulneración de la soberanía nacional de un país a manos de otro que se cree superior. Superior a qué, supongo, es la pregunta que verdaderamente importa. Donaldo Trampo se cree superior militarmente, eso lo ha dicho. Se cree legitimado porque siente que el petróleo venezolano es suyo. La democracia, si tal, ya viene después. Porque en realidad no me importa la democracia. ¿Por qué le iba a importar la democracia con la cantidad de reservas de petróleo que tiene Venezuela? ¿Por qué le iba a importar el pueblo venezolano, con la cantidad de ellas que tiene en su país, donde su policía de inmigración anda asesinando a civiles por las calles? ¿Por qué le iba a importar que la excusa con la que se llevó al dictador fuera poco creíble para la comunidad internacional? Si es que no le importa. No está intentando engañar a nadie. No está intentando engañar a nadie. Entonces, yo pregunto, ¿superior a qué? Creo que no se siente superior, en realidad. Se siente invencible.

Aquí información interesante publicada el día antes de que Trumpo la emprendiera a misilazos en Venezuela
En las noticias, en las redes, se está generando ruido. El ruido no es bueno para la filosofía. Cuando tienes ríos, mares y montañas de información… cuando todo es información, ¿nada es información? En la era de los deepfakes y la IA generativa, ¿nada es información? ¿Todo lo es? No hay reflexión posible. No son buenos tiempos para la filosofía porque ahora toca analizar deprisa, actuar deprisa. ¿Rearmarse deprisa? Objetivo: Groenlandia. Objetivo: minerales raros. Objetivo: petróleo. Objetivo: riqueza. La misma riqueza que impulsa la carrera espacial, la misma riqueza que impulsa históricamente al hombre. No son buenos tiempos para la filosofía porque no tenemos tiempo para reflexionar. Tenemos que actuar. Tenemos que actuar. Tenemos que actuar. Porque la amenaza es inminente, ¿porque hemos dejado crecer la amenaza? La reflexión, en realidad, es inútil aquí. ¿Hemos malgastado el tiempo en intentar ser agentes morales, en vez de señores de la guerra? ¿Pero qué importa ahora si lo hicimos mal o lo hicimos bien? La reflexión, en realidad, es inútil aquí. Todo el mundo tiene la sensación de que el mundo se ha vuelto loco. Objetivo: Groenlandia. Y, mientras tanto, todos los demás conflictos que arrastrábamos anteriormente siguen creciendo… Y aquí un dato: en el año 2018, Trump se sienta un día en la mesa en su despacho en La Casa Blanca y decide retirarse del tratado de No Proliferación Nuclear. Ahora se retira del tratado mundial sobre el cambio climático. Y de más de 60 organizaciones, tratados y convenciones internacionales. Estamos yendo para atrás, o para los lados, o para abajo, no lo sé, arrastrados por la geopolítica, y a manos asfixiantes de un puñado de megalómanos. ¿De qué nos sirve ser agentes morales? La reflexión, en realidad, es inútil aquí. No son buenos tiempos para la filosofía.


